La Federación Ecuatoriana de Fútbol decidió convertir una serenata callejera en crisis diplomática. Un grupo de aficionados mexicanos se presentó frente al hotel de la selección sudamericana en la Ciudad de México la noche del 29 de junio con cánticos, bocinazos y algo de ruido festivo, acción que la FEF calificó de antideportiva en un comunicado enviado a los organizadores del Mundial 2026.
El organismo ecuatoriano describió los hechos como una amenaza a la integridad del plantel y exigió vigilancia oficial. El mensaje, difundido por Fox Sports, enfatizó que tales conductas contradicen el espíritu de fair play y amenazó con responder “en la cancha”. El partido decisivo se disputará este 30 de junio a las 19:00 horas en el Estadio Azteca, con el árbitro esloveno Slavko Vinčić.
México, dirigido por Javier Aguirre, llega como líder del Grupo A con nueve puntos y portería imbatida tras vencer a Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia. Ecuador avanzó como uno de los mejores terceros tras derrotar 2-1 a Alemania. La queja federativa parece olvidar que la altura de la capital y el apoyo local ya representan desafíos suficientes sin necesidad de dramatizar una versión ruidosa de la ópera bufa.
La selección mexicana mantiene su enfoque en el orden defensivo y la búsqueda de variantes ofensivas con nombres como Mora, Gutiérrez y Raúl Jiménez. Ecuador confía en su estructura física y en jugadores como Caicedo y Pacho para resistir. El reclamo de la FEF queda como un episodio menor frente a la necesidad real de ambos equipos: demostrar carácter en una eliminación directa donde el margen de error es cero.
La expectativa se centra en si México logra imponer su ritmo en casa y si Ecuador responde con fútbol en lugar de comunicados.