Claudia Sheinbaum y Clara Brugada se plantaron en el Parque Tezozómoc de Azcapotzalco el 30 de junio para ver el triunfo 2-0 de México sobre Ecuador rodeadas de cientos de familias que convirtieron el césped en gradería improvisada. Las dos mandatarias celebraron cada gol como si hubieran anotado ellas mismas, sin perder la compostura ni el control de la situación.
El encuentro se vivió como una extensión del gobierno en la calle. Sheinbaum publicó en X un mensaje que destacaba el corazón y el orgullo del equipo, agradeciendo la defensa de los colores y llamando a seguir gritando gol. El Gobierno federal compartió una animación oficial que confirmaba el pase a octavos, y la presidenta la replicó de inmediato. Brugada, por su parte, resaltó la garra del Tri y la calidad de la afición capitalina, recordando que la selección permanece invicta y que la capital volvió a hacer historia.
Esta fue la segunda ocasión en que ambas siguieron un partido desde un foro público. La primera ocurrió el 11 de junio en el Deportivo Hermanos Galeana. Antes del silbatazo, Sheinbaum ya había anunciado en su conferencia matutina que evaluaba distintas alcaldías y terminó confirmando Azcapotzalco con un mensaje directo: “Desde Azcapotzalco: ¡Vamos México!”.
La presencia de las funcionarias reforzó la imagen de un gobierno que acompaña a la afición sin intermediarios. El parque funcionó como un punto más de los 18 habilitados en la ciudad, demostrando que la organización descentralizada permitió que miles celebraran sin incidentes.
Al final, la selección avanzó y la capital registró otra jornada de júbilo controlado. El siguiente rival definirá si esta comunión entre equipo, autoridades y público sigue generando los mismos resultados.
El fútbol mexicano demostró que puede unir sin necesidad de discursos adicionales.