El Estadio Ciudad de México rugió como un volcán en pijama cuando la Selección Mexicana abrió el marcador contra Ecuador en octavos de final. Con 80,824 aficionados en las gradas, el Tri dominó desde el silbatazo inicial y dejó claro que la localía no es solo un detalle técnico sino una ventaja que se siente en cada pase.
Javier Aguirre vio cómo su equipo tejía jugadas desde atrás mientras Ecuador intentaba enfriar el balón sin éxito. Al minuto 21 Julián Quiñones definió con precisión y al 30 Raúl Jiménez selló el 2-0. Gilberto Mora, la joven promesa, obligó al arquero rival a sudar frío con un disparo desde fuera del área. En la segunda mitad la lluvia convirtió el césped en pista de patinaje y Ecuador intentó desesperarse con cambios, pero México respondió con orden: Luis Romo, Raúl Jiménez y Julián Quiñones salieron para dar paso a Obed Vargas, Santiago Giménez y Orbelín Pineda. La zaga de César Montes y Johan Vásquez resistió los centros y Raúl Rangel brilló con atajadas de felino. Al 90+4 Piero Hincapié recibió roja directa tras revisión del VAR y Ecuador quedó con diez hombres. El silbatazo final desató el grito colectivo.
El resultado coloca a México entre los 16 mejores del Mundial 2026. El siguiente rival saldrá del cruce entre Inglaterra y República Democrática del Congo, programado para el 5 de julio en la misma sede. La afición ya prepara la siguiente oleada de cánticos mientras el equipo mantiene la portería en cero y la calma necesaria para seguir avanzando.
El Tri demostró que el control táctico y la paciencia pueden ser tan efectivos como un grito de gol en el minuto 90.