El mediocampista de Xolos de Tijuana, Gilberto Mora, sigue rompiendo marcas como si el calendario le hubiera regalado un pase libre. Con apenas 17 años y 259 días, el joven se convirtió en el segundo futbolista más precoz en iniciar un partido de fase final de un Mundial, solo detrás de Pelé, quien lo logró con 17 años y 239 días en Suecia 1958.
Javier Aguirre lo alineó como titular contra Ecuador en el Estadio Ciudad de México el 30 de junio, una decisión que confirmó su confianza tras el buen papel del jugador en la fase de grupos ante Chequia. Mora ya había dejado su huella al debutar contra Sudáfrica, superando el registro histórico de Manuel Rosas como el mexicano más joven en un Mundial. Antes, en 2025, se había convertido en el más precoz en disputar y ganar una final avalada por la FIFA al levantar la Copa Oro con el Tri.
El partido contra Ecuador, clave para avanzar a octavos, puso a prueba esa madurez temprana. El estratega nacional vio en él la frescura necesaria para un encuentro de eliminación directa, y el futbolista respondió con centros y cambios de juego que aportaron dinamismo al mediocampo. Su irrupción ha generado interés en Europa, donde varios clubes observan su evolución con la idea de una posible salida una vez termine el torneo.
Mientras tanto, Mora sigue escribiendo su historia con la camiseta verde. A los 17 años comparte estadísticas con leyendas y demuestra que el futuro del futbol mexicano ya tiene nombre y apodo. El Tri avanza y el joven sigue dejando constancia de que la precocidad, cuando viene acompañada de talento, deja de ser anécdota para convertirse en tradición.