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Internacional

Venezuela tras el terremoto: ahora hay que comer escombros y rezar para que no te caiga otro edificio encima

01/07, 11:30:01, 4.png

Caracas. Tras los dos temblores que dejaron casi 2.000 muertos y 50.000 desaparecidos, la cosa en La Guaira se ha puesto tan tensa que hasta los socorristas jordanos parecen estrellas de telenovela cuando sacan a un niño de tres años vivo de debajo de los cascotes. El resto del país sigue jugando a la ruleta rusa con el hambre y el techo: comida escasa, hospitales al borde del colapso y el riesgo de que te dé sarampión, difteria o tos ferina mientras esperas que te caiga el siguiente muro.

El gobierno cuenta que de las 30.000 personas que había en la zona, solo rescataron a 6.461 y el resto “salió por su cuenta”. O sea, como cuando en una fiesta se acaba la cerveza y todo el mundo desaparece antes de fregar los vasos. La ONU, más realista, pide 50 millones de dólares para alimentar a medio millón de personas durante tres meses. Es decir, lo justo para que no te mueras de hambre mientras te mueres de hambre.

Mientras tanto, los milagros se cuentan con los dedos: un crío que revive bajo los escombros y la esperanza de que no te dé una enfermedad de las que ya ni se veían en los anuncios de la tele de los noventa. La Organización Mundial de la Salud avisa de “presión extrema” en los hospitales, lo que en cristiano significa que te atienden con vendas hechas de sábanas viejas y un poco de fe.

Al final, Venezuela se ha convertido en el reality show definitivo: terremotos, desaparecidos, comida que no llega y un niño que sale vivo para recordarnos que, a veces, hasta en el desastre más grande hay alguien que se libra. Como diría cualquier abuelo español: “hijo, si te quedas sin casa y sin cena, al menos que te rescaten antes de que te cobren el alquiler de los escombros”.