Bogotá. El presidente electo Abelardo De La Espriella eligió a Miguel Gómez Martínez, un conservador de 65 años con másteres en París y experiencia en flores, seguros y bancos estatales, para que haga de Hacienda lo que nunca se logró: poner orden en unas finanzas que parecen la nevera de una familia numerosa después de las fiestas de diciembre. El nuevo ministro tendrá que recortar el Estado en un 40 %, recuperar la regla fiscal y convencer a un Congreso donde la izquierda es la fuerza más grande pero nadie tiene mayoría absoluta. O sea, como pedirle a un equipo de fútbol que juegue sin balón y con el árbitro en contra.
Gómez Martínez llega con la misión oficial de “poner la casa en orden”, austeridad total, respeto al Banco Central y líneas de crédito para microempresarios. Mientras tanto, el país creció solo un 2,6 %, la inversión privada se cayó un 3,6 % y las agencias de riesgo ya bajaron la nota crediticia como si fuera un alumno que repite curso. La meta de déficit fiscal subió al 5,3 % del PIB y se necesita una reforma tributaria de 30 billones para el presupuesto del 2027. Traducido: hay que sacar dinero de donde no hay y convencer a la izquierda de que baje el gasto en 20.000 millones de dólares en cuatro años. Algo que, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, nunca se ha conseguido en el país.
De La Espriella, el favorito de los mercados, prometió bajar impuestos a las empresas, ampliar la base tributaria y reactivar el sector minero-energético firmando contratos de exploración. Gómez tendrá que negociar todo esto con un Congreso que parece una reunión de condominio donde todos gritan y nadie paga la cuota. La izquierda, que sigue siendo la primera fuerza, ya afila los lápices para la batalla.
Al final, el nuevo gobierno tomará posesión el 7 de agosto reemplazando a Gustavo Petro, y Gómez Martínez tendrá que demostrar que puede hacer milagros con números rojos. Como diría cualquier abuelo español: “hijo, si te encargan ordenar la casa cuando ya se acabaron las reservas, al menos que te dejen el candado de la nevera”.