Marcelo Ebrard apareció en la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum para explicar el encuentro trilateral virtual con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer y el ministro canadiense Dominic LeBlanc. La reunión sirvió para activar un mecanismo ya previsto en el tratado, no para decidir su vigencia. Estados Unidos prefirió revisiones anuales hasta 2036 en lugar de una extensión automática de dieciséis años, aunque el T-MEC sigue operando sin cambios.
El secretario aclaró que el acuerdo no sufrió modificaciones y que el primer encuentro bilateral formal ocurrirá el 20 de julio en México. Allí se precisarán calendario, metodología y alcances de las revisiones anuales, un procedimiento nunca antes aplicado. Más del ochenta por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos sigue sin pagar aranceles, una cifra que coloca al país entre los socios con menores tarifas efectivas del mundo. El sector automotriz conserva además un mecanismo de descuento que reduce el arancel del veinticinco por ciento según el contenido regional.
Ebrard señaló que el objetivo compartido es disminuir la dependencia de insumos asiáticos en farmacéuticos y semiconductores. El encuentro fue cordial y ninguna parte ha notificado su retiro. Canadá reiteró su respaldo al tratado y a su eventual renovación. Mientras tanto, la turbina aeronáutica que cruza la frontera nueve veces y los nuevos centros de datos que ya se instalan demuestran que la integración productiva no se deshace con chequeos anuales.
Al final, revisar el T-MEC cada doce meses parece más un ritual burocrático que una amenaza real. México sigue recibiendo visitas mientras otros cuentan aranceles.