La directiva de Cruz Azul está a punto de cerrar el fichaje de Alan Montes procedente del Serikspor turco, después de que el central de 26 años superara los exámenes médicos sin contratiempos. Solo falta la rúbrica del contrato para que el jugador nacido en Monterrey se integre al plantel celeste de cara al Apertura 2026, cuyo inicio está programado para el 17 de julio. El club ya tiene el visto bueno del cuerpo técnico encabezado por Joel Huiqui, quien valora su juego aéreo y lectura táctica tras más de 25 partidos y dos goles en la liga turca.
Mientras se ultima el papeleo de Alan, quien debutó en 2019 con Monterrey y pasó por Necaxa antes de emigrar a Europa, la institución mantiene conversaciones separadas para sumar también a su hermano César Montes. La idea de ver a ambos en la zaga genera expectativa, como si la directiva estuviera armando un dúo de comedia donde uno tapa espacios y el otro anticipa jugadas. César, con experiencia en el viejo continente y reconocido por su liderazgo, representa un refuerzo adicional que la afición imagina como un escudo doble contra cualquier ataque rival.
El regreso de Alan al futbol mexicano se presenta como un movimiento estratégico para reforzar la defensa celeste sin alterar el presupuesto. La posibilidad de que los hermanos coincidan en La Noria añade un toque de novela familiar al mercado de fichajes, donde las negociaciones por César continuarán una vez oficializado el primer movimiento. Cruz Azul prioriza cerrar este capítulo antes de explorar otras opciones, manteniendo la calma mientras el reloj avanza hacia el inicio del torneo.
Al final, el club cementero demuestra que dos Montes valen más que uno cuando se trata de construir una muralla defensiva con raíces regiomontanas. La afición ya especula con alineaciones donde los hermanos se complementen, recordando que el futbol mexicano siempre encuentra formas absurdas de reunir talento en un mismo equipo.