Donald Trump soltó la bomba justo antes de charlar con Volodímir Zelenski en la cumbre de la OTAN en Turquía: “Esta noche les vamos a dar duro”. Según el presidente estadounidense, Irán está rompiendo el alto el fuego cada día, así que decidió que lo mejor era volver a los bombazos como si estuviera resolviendo una pelea de borrachos en la esquina.
Lo más gracioso es el timing. Anuncia el fin del alto el fuego y, horas después, ya está organizando el próximo ataque como quien programa un partido de fútbol entre pandillas. “Violan el acuerdo cada día”, repitió Trump, con la misma cara de fastidio que pone cuando alguien le corta el paso en la autopista.
Mientras tanto, los analistas ya imaginan la escena: misiles volando de noche, Trump presumiendo de que “les dimos una lección” y Zelenski esperando pacientemente al lado para hablar de otra cosa, como si estuviera en una reunión familiar donde el tío borracho empieza a contar batallas que nadie pidió escuchar.
Al final, la cumbre dejó otro capítulo digno de telenovela: un alto el fuego que dura menos que un helado en verano, un presidente que amenaza con ataques como quien promete una bronca por WhatsApp y dos líderes hablando de misiles mientras el resto del mundo se pregunta si esto es diplomacia o simplemente un numerito para la tele.