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Internacional

Delcy Rodríguez cambia de cargos a los hermanos Cabello como si fueran piezas de un juego de mesa familiar y Diosdado pierde el control de los impuestos

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La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, armó un enroque de funcionarios que parece más una partida de sillas musicales en la familia chavista que una reorganización seria del Estado. José David Cabello, hermano de Diosdado, dejó la superintendencia de impuestos después de 18 años para ponerse al frente de Pequiven, mientras Román Maniglia pasa de la petroquímica al Seniat. Analistas ya calculan que este movimiento le quita al segundo hombre del chavismo una de sus principales fuentes de poder: el grifo de los tributos.

No contentos con eso, Rodríguez también nombró al vicepresidente de Economía, Calixto Ortega, como nuevo presidente del Banco de Venezuela, y a Alejandro Puglia al frente del Centro Internacional de Inversión Productiva. Todo un baile de sillas que, según fuentes cercanas, busca reforzar el control de Rodríguez sobre las finanzas públicas mientras el sector privado sigue quejándose de que las cargas fiscales parecen diseñadas para ahogar a cualquiera que intente producir algo.

Tras los terremotos que golpearon especialmente a La Guaira, los empresarios pidieron alivio fiscal como quien pide que le bajen la cuota del condominio después de una inundación. Mientras tanto, el país observa cómo los mismos nombres rotan de cargo en cargo como piezas de dominó que nadie quiere que se caigan del todo.

Al final, la movida dejó otro capítulo de sainete político: una familia que reparte empresas y tributos entre hermanos, un poder que se redistribuye como si fuera herencia de tía abuela y un sector privado que sigue pagando facturas mientras espera que alguien, en algún momento, baje los impuestos. Absurdo total, pero con cargo incluido.