La ministra Lenia Batres señaló durante una sesión de la Suprema Corte que gravar herencias y recursos de Afores heredados podría contribuir a redistribuir riqueza, como ocurre en 24 países de la OCDE. La propuesta, que depende del Congreso y no del Poder Judicial, generó una reacción inmediata de la senadora Lilly Téllez, quien la presentó como un plan secreto de la presidenta Sheinbaum para “robar a los hijos”.
El Pleno rechazó el proyecto original por seis votos, por lo que se elaborará uno nuevo con base en las observaciones de la mayoría. Mientras tanto, el artículo 93 de la Ley del ISR mantiene exentas las herencias, y los retiros de Afores conservan su régimen fiscal actual. Batres precisó que cualquier cambio requeriría una reforma legislativa y defendió los impuestos como herramienta legítima de equidad económica.
La senadora panista respondió con videos donde calificó la idea de “robo” y acusó al gobierno de malgastar recursos. La reacción convirtió una discusión técnica sobre política fiscal en un espectáculo de denuncias personales y llamados a manifestarse en redes. El tema quedó pendiente de resolución definitiva en la Corte.
En realidad, la discusión refleja un debate recurrente en varias economías sobre cómo equilibrar el patrimonio familiar con contribuciones colectivas. La oposición optó por dramatizar el asunto como si se tratara de una expropiación masiva, mientras las instituciones mantienen el marco legal vigente y evalúan ajustes ordenados. El escándalo parece más útil para redes que para modificar leyes.
La controversia se reduce a una ministra que mencionó un mecanismo fiscal ya aplicado en otros países y una legisladora que lo transformó en amenaza apocalíptica. El Congreso decidirá si avanza algo, como siempre.