La designación de Rafa Márquez como director técnico de la Selección Mexicana provocó que algunos comentaristas salieran a cuestionar su trayectoria con la misma urgencia que quien descubre que el café ya se enfrió. Javier Alarcón, desde ESPN, aseguró que el nombramiento respondía más a popularidad que a méritos técnicos, como si el currículum del exdefensor se hubiera escrito en servilletas de bar.
Márquez fue confirmado esta semana tras la eliminación en octavos ante Inglaterra, aunque su incorporación ya se había anticipado junto con el regreso de Javier Aguirre. El analista insistió en que no quedó claro quién evaluó su perfil ni si su paso como auxiliar bastaba. Lo que omitió mencionar es que Márquez dirigió dos temporadas al filial del Barcelona, llevando al equipo a playoffs de ascenso en la Primera División RFEF, y antes comandó al Cadete A del Real Alcalá entre 2020 y 2021, periodo en el que obtuvo la licencia UEFA Pro. Esa progresión, lejos de ser un salto improvisado, muestra una ruta ordenada desde el fútbol base español hasta el segundo equipo azulgrana.
La Selección Mexicana retomará actividad entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre durante la próxima Fecha FIFA. El ciclo incluye Copa Oro y Nations League en 2029, Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028 y el Mundial 2030 como objetivo principal. Márquez heredó un proyecto que ya contempla la renovación generacional y la preparación de talento sub-23, sin necesidad de esperar aprobaciones de tribuna.
Mientras tanto, las críticas parecen más interesadas en captar atención que en analizar el trabajo ya realizado en las categorías inferiores. El nuevo ciclo arrancará con la misma calma que un defensa que sabe esperar el momento exacto para cortar el balón.