En Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum y José Mulino firmaron un pacto para “fortalecer” todo lo que se les ocurrió: comercio, agroindustria, seguridad, turismo, inversiones e infraestructura. O sea, lo mismo que prometen todos los presidentes cuando no saben qué más decir y necesitan que las fotos salgan bonitas. Lo más gracioso es que presentaron el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y el Canal de Panamá como si fueran dos primos que por fin decidieron dejar de pelearse por la herencia y ahora van a compartir el botín logístico.
Sheinbaum declaró que México respalda la “neutralidad permanente” del Canal de Panamá, como si el canal fuera una tía soltera que necesita que todos firmen un acta para que nadie le robe los barcos. Mulino, agradecido, invitó a toda la región a sumarse al protocolo, como cuando uno organiza una fiesta y termina invitando hasta al vecino que odia la música. Ambos coincidieron en que los grandes desafíos solo se resuelven con “colaboración y fortalecimiento de soberanías”, frase que en lenguaje adulto significa: “Vamos a ver cómo sacamos tajada sin que se note demasiado”.
En el apartado económico, acordaron exprimir mejor el Tratado de Libre Comercio que tienen desde hace once años. Porque nada dice “éxito diplomático” como darse cuenta, más de una década después, de que el papel existe y todavía no lo han usado del todo. También decidieron fortalecer la Celac para que sirva de “espacio de diálogo”, lo cual en la práctica suele traducirse en reuniones donde todos hablan, nadie escucha y al final se toman fotos con cara de haber resuelto el hambre mundial.
Al final, el encuentro se resume en dos mandatarios que descubrieron que un canal y un corredor pueden generar más dinero que una telenovela de traiciones. Mientras tanto, los ciudadanos de ambos países siguen esperando que esa “complementariedad” baje algún día a sus bolsillos… o al menos que les alcance para pagar el pasaje por el mismo canal que ahora es “herramienta neutral del comercio mundial”. Porque en la política, como en el fútbol, lo importante no es el gol… es que la foto quede bien.