Madrid. El día que España levantó la Copa del Mundo tras aplastar a Argentina, el escenario no fue solo para los jugadores. Donald Trump decidió que el trofeo también era suyo y se plantó en medio del festejo como el abuelo que llega a la boda y termina en todas las fotos. Mientras los españoles saltaban con la copa, él se quedó ahí, inmortalizando su cara en las portadas como si hubiera marcado el gol de la victoria.
El público lo recibió con una sonora pitada cuando apareció junto a Gianni Infantino, pero al magnate eso le dio igual. Para él, los abucheos son como aplausos con acento de protesta. Lo importante era que las cámaras lo captaran al lado de la selección española, la familia real y Pedro Sánchez, a quien días antes había criticado por no apoyar la guerra contra Irán. Ahora todos compartían selfie sin que nadie pudiera echarlo del escenario.
Infantino tuvo que agarrarlo del brazo para sacarlo del foco, porque Trump no soltaba la gloria ni aunque le hubieran mostrado la tarjeta roja. Y hablando de tarjetas rojas: el mismo Trump le pidió al presidente de la FIFA que perdonara al delantero estadounidense Folarin Balogun, que había sido expulsado en el partido anterior contra Bélgica. No por amor al fútbol, claro. El amor de Trump es por los negocios. Tanto que la FIFA acaba de abrir oficina en la Trump Tower de Nueva York, como si el fútbol fuera otro rascacielos más que poner a su nombre.
Mientras tanto, las broncas con Canadá por la contaminación y con México por el narcotráfico quedaron aparcadas por un día. Trump prefirió disfrutar del protagonismo en la final que él mismo calificó como “el evento deportivo más exitoso quizá en la historia del mundo”. Porque si no sale en las noticias, ¿para qué ganar una guerra si puedes salir en la portada del Mundial?
En resumen, el torneo terminó con España como campeona, Argentina como finalista y Trump como el invitado que se queda hasta el final del after-party aunque nadie lo haya invitado. El fútbol puede que no le interese, pero la foto con la copa… esa sí que vale oro.