Teherán. El alto mando militar iraní soltó la advertencia más previsible del conflicto: si Estados Unidos bombardea sus instalaciones nucleares, responderán golpeando intereses estadounidenses y de sus aliados. La declaración llega justo después de que Donald Trump prometiera atacar “muy pronto” la zona de la montaña Pickaxe, ese escondite subterráneo que ahora parece más famoso que la casa de Alí Babá.
Mientras tanto, el secretario de Defensa Pete Hegseth confirmó que la guerra ya va por 37.500 millones de dólares, una cifra que crece más rápido que la lista de excusas de un político en campaña. Irán, en plan de “ojo por ojo y diente por diente”, amenaza con ampliar el frente, pero el resultado sigue siendo el mismo: misiles, facturas astronómicas y el ciudadano de a pie pagando la gasolina como si fuera caviar.
Resumen para adultos que ya no esperan finales felices: Trump sigue apuntando a montañas, Irán promete represalias, Hegseth sigue contando ceros y el mundo entero asiste a otro capítulo de esta telenovela donde nadie gana, todos amenazan y la cuenta siempre llega al final del mes.