Kiev. El presidente Volodímir Zelenski decidió cambiar de comandante en jefe como quien cambia de técnico después de perder tres partidos seguidos. Oleksandr Sirski, el general de 60 años que dirigió la defensa de la capital en 2022, fue echado y sustituido por Mijaílo Drapati, el actual jefe de las fuerzas conjuntas. Sirski, nacido en Rusia y formado en Moscú, nunca logró quitarse el apodo de “carnicero” que le pusieron sus propios soldados por su supuesta indiferencia ante las bajas.
La destitución llega justo después de las protestas por la salida del ministro de Defensa Mijailo Fédorov, quien acusó directamente a Sirski de haberlo empujado hacia la puerta y de haber bloqueado sus intentos de reforma. Zelenski agradeció a Sirski “las sólidas posiciones en el frente”, pero en la práctica le dijo “gracias por todo, ahora vete”. El general, que llevaba en el cargo desde 2024, se va con el sambenito de mentalidad soviética y con la fama de preferir contar tanques antes que soldados.
Resumen para adultos que ya no se asustan con nada: en plena guerra, Ucrania cambia de general como si fuera un reality de cocina, el nuevo jefe promete reformas que nadie cree que vayan a llegar, y el anterior se retira con el mote de carnicero mientras el frente sigue igual de sangriento. Otro capítulo donde los generales entran y salen, pero los que pagan la cuenta siguen siendo los de siempre.