El análisis del Instituto de Política Migratoria revela que México sigue siendo el principal país de origen de inmigrantes en Estados Unidos, con 11.1 millones de personas que representan el 22 por ciento del total de 50.2 millones en 2024. La cifra creció cinco veces desde 1980, aunque bajó un poco desde el récord de 11.7 millones alcanzado en 2007, como si la comunidad hubiera decidido tomarse un respiro después de décadas de expansión constante.
Las interceptaciones en la frontera sur cayeron a 238 mil en el año fiscal 2025, el nivel más bajo en 55 años. Los mexicanos explicaron el 47 por ciento de esos cruces, demostrando que el flujo se diversificó pero la presencia histórica sigue firme. Cinco estados concentran al 70 por ciento de los residentes mexicanos, con el área de McAllen-Edinburg-Mission en Texas destacando por tener casi una cuarta parte de su población de origen mexicano.
Los hogares mexicanos reportaron ingresos promedio de 68,700 dólares, por debajo del promedio general de inmigrantes, mientras que el 16 por ciento vive en pobreza y el 32 por ciento carece de seguro médico. Solo el 10 por ciento de los adultos tiene licenciatura. Además, 402,900 mexicanos son beneficiarios de DACA, el 81 por ciento del total nacional. La diáspora completa, incluyendo descendientes, alcanza 40.5 millones de personas.
Las remesas enviadas a México llegaron a 68,200 millones de dólares en 2024, superando los 66,200 millones del año anterior y triplicando los 22,800 millones de 2010, representando cerca del 4 por ciento del PIB. Los números confirman que la comunidad mexicana sigue moviendo la economía desde ambos lados de la frontera sin necesidad de pedir permiso.
Al final, el reporte deja claro que mientras otros grupos llegan y se van, los mexicanos mantienen su lugar con datos que nadie puede ignorar, aunque algunos prefieran contarlos en voz baja.