El auxiliar Toni Amor salió a explicar la salida de Julián Quiñones al minuto 81 en la eliminación de México ante Inglaterra por 3-2 en octavos del Mundial 2026. El español detalló que el equipo necesitaba centros y tiros de media distancia para generar peligro, por lo que ingresó Guillermo Martínez en busca de frescura. Quiñones había marcado cuatro goles en el torneo y era la referencia ofensiva, pero el cuerpo técnico priorizó renovar energía cuando el equipo llegaba exhausto tras dominar la posesión.
Las críticas se multiplicaron por la decisión de Javier Aguirre, aunque Amor recordó que cualquier cambio genera dudas y que dejar al goleador tampoco garantizaba victoria. El estratega español destacó que México tuvo mejor partido que Inglaterra, llevó el peso del encuentro durante los noventa minutos y generó más llegadas. El cansancio físico obligó a mover el banco para mantener el ritmo, una maniobra habitual en partidos de alto nivel contra potencias europeas.
Los detractores convirtieron la salida en un drama nacional, ignorando que el equipo compitió de tú a tú y que el resultado pudo inclinarse por detalles mínimos. La afición y algunos medios prefirieron enfocarse en el “pero” en lugar de reconocer el dominio territorial y la intensidad mostrada.
Al final, el debate sobre si Quiñones habría cambiado la historia quedará como anécdota de bar, mientras México demostró que puede plantarse frente a cualquiera sin que una sola decisión borre el mérito de haber llegado tan lejos con solvencia y carácter.