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Internacional

Rubio pone cara de serio porque China dispara cañones de agua en el mar como si fuera una bronca de borrachos en una playa de Benidorm

23/07, 07:56:49, 4.png

El secretario de Estado yanqui, Marco Rubio, ha salido a declarar que las acciones de China en el mar de China Meridional son “preocupantes”, justo después de que una lancha de la guardia costera china disparara un cañón de agua contra un pesquero filipino cerca del bajo de Masinloc. Según Rubio, “el mundo entero lo vio”, como si se tratara de un vídeo viral de alguien cayendo de una moto en vez de un enfrentamiento marítimo.

Todo empezó el lunes cuando un marinero filipino recibió una porra en la cabeza en el banco de arena Ayungin. El jueves ya iban a cañonazos de agua, como si China y Filipinas se hubieran liado a hostias por el último sitio libre en un chiringuito. Rubio, desde Manila, soltó que Estados Unidos no va a abandonar a sus aliados, lo que en traducción libre significa “vamos a seguir mandando notas de protesta mientras China sigue jugando al agua con los vecinos”.

China, por su parte, ha respondido que solo estaba expulsando “ilegalmente” a las embarcaciones filipinas de sus aguas, usando métodos “estándar, profesionales y legales”. O sea, el clásico “yo solo te tiré un cubo de agua porque estabas invadiendo mi toalla”. El tribunal internacional ya dijo en 2016 que las reclamaciones chinas no tienen base legal, pero Pekín sigue haciendo como si ese fallo fuera un papel higiénico.

Mientras tanto, Filipinas sigue enviando suministros al viejo barco encallado BRP Sierra Madre desde 1999, como quien lleva comida a un amigo que lleva 25 años durmiendo en el sofá del bar. El acuerdo provisional para reabastecer sin pedir permiso parece más un pacto de “no me mires mientras meo en tu territorio” que una solución real.

Rubio insiste en que Washington está ahí para defender a sus amigos. Al final, todo queda en que los cañones de agua siguen disparando, los diplomáticos siguen hablando y los marineros siguen recibiendo golpes. Porque en este mar de tensiones, lo único que crece de verdad es el número de vídeos de lanchas persiguiéndose como si fuera una persecución de coches en una película mala de los 80.