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Internacional

Los Guardianes de la Revolución minan el estrecho de Ormuz y cobran peaje como si fueran gorilas de discoteca en una playa de Benidorm

23/07, 07:56:49, 7.png

Resulta que los Guardianes de la Revolución iraníes han soltado que impidieron el paso de tres petroleros por el estrecho de Ormuz, esa ruta que ahora parece más controlada que la barra de un bar de copas en agosto. Según su comunicado, los barcos, “provocados” por el ejército yanqui, intentaron pasar por una zona minada y uno de ellos explotó como un petardo mal tirado en las Fallas, mientras los otros dos dieron media vuelta más rápido que un borracho cuando le suben la cuenta.

Los Guardianes aseguran que el estrecho está bajo su control total y que cualquier barco que intente colarse sin pagar el peaje sufrirá “la misma suerte”. O sea, ahora resulta que Ormuz funciona como un aparcamiento de discoteca: o pagas la entrada o te quedas sin coche… y sin barco. Irán lleva semanas atacando petroleros cerca de la costa de Omán para obligarlos a acercarse a sus aguas y soltar la pasta, como si fueran mafiosos de barrio cobrando por protección.

El comunicado no aclara cuándo pasó exactamente el incidente, pero el mensaje queda claro: quien se deje engañar por Estados Unidos y no coordine con la República Islámica, acabará como el petrolero que explotó. Los Guardianes presumen de marina poderosa y advierten que no hay paso gratis. Al final, el estrecho se ha convertido en el nuevo chiringuito donde Irán pone las normas, cobra el cubata y, si hace falta, hace saltar por los aires al que no quiera pagar.

Porque en este circo de minas y peajes, lo único que crece más rápido que el precio del crudo es la cantidad de barcos dando la vuelta como si acabaran de ver la cara del camarero cuando le pides la cuenta después de diez rondas.