El embajador chino en México, Chen Daojiang, soltó en un conversatorio de la embajada que sus trenes ligeros ya están transportando a las masas del fútbol mundial sin que nadie se quede tirado en la estación como en los tiempos del Metro de la CDMX un lunes por la mañana. Todo esto mientras conmemoraban los 105 años del Partido Comunista de China, con el diplomático presumiendo que su PIB creció un 5% en el primer trimestre gracias a la “innovación tecnológica”. O sea, los chips chinos volaron un 83.4% en demanda exterior y Pekín ya se siente el nuevo centro del universo.
Chen Daojiang le clavó un dardo a Francis Fukuyama y su famoso “fin de la historia”, recordando que quienes apostaron por el triunfo definitivo del liberalismo “fracasaron”. “Nosotros seguimos aquí, con multilateralismo y apertura comercial”, dijo, mientras la senadora de Morena Yeidckol Polevnsky aplaudía desde su silla y soltaba que hasta los panistas reconocen el avance chino. Porque nada mejor que ver cómo la oposición también termina babeando ante el milagro asiático.
El investigador de la UNAM Enrique Dussel Peters aportó su análisis académico: el PCCh se modernizó combinando pragmatismo con socialismo, y Xi Jinping tiene cuatro iniciativas mágicas (desarrollo, seguridad, civilización y gobernanza) que suenan como los poderes de un superhéroe de historieta. Mientras tanto, China mandó a Venezuela 14.7 millones de dólares en ayuda tras los terremotos: más de 120 toneladas de comida, apoyo satelital y equipos de rescate. “Solidaridad latinoamericana”, declaró el embajador, como si estuviera repartiendo tamales en un velorio colectivo.
En resumen: trenes chinos salvando a los hinchas del Mundial, un partido comunista que cumple 105 años y sigue vendiendo su modelo, Fukuyama enterrado otra vez, senadores mexicanos haciendo fila para halagar y Venezuela recibiendo paquetes de emergencia mientras el resto de la región sigue viendo cómo Pekín se mete en todos lados con pragmatismo y sin complejos. Porque al final, entre chips que vuelan, trenes que salvan partidos y ayudas que llegan con propaganda incluida, parece que la historia no solo no terminó… sino que ahora la escriben en mandarín y con olor a fideos instantáneos.