En la Ciudad de México, entre el tráfico y el mole, México y Estados Unidos arrancaron este martes 21 de julio la tercera ronda de pláticas sobre el T-MEC. Las reuniones, sin Canadá, se prolongarán hasta el jueves 23 de julio de 2026. Marcelo Ebrard recibió a la delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos con la misma confianza de quien sabe que el café ya está listo y el acuerdo también.
Los equipos técnicos revisan temas de comercio mientras el secretario de Economía busca mantener la ventaja arancelaria mexicana frente al resto del planeta. Esa preferencia ya convirtió al país en el principal exportador hacia Estados Unidos, beneficiando a empresas y trabajadores locales. Jamieson Greer, representante especial de Comercio de la Casa Blanca, agradeció la colaboración sostenida y reconoció avances en barreras comerciales según el informe de 2026.
Las pláticas ocurren en medio de un pleito ajeno: Trump impuso aranceles por casi 20 mil millones de dólares a productos canadienses. Mark Carney respondió acusando violaciones al tratado y prometiendo endurecer su postura. México, sin embargo, sigue organizando la agenda bilateral y prepara un posible encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Greer. El conflicto ajeno parece más ruido que sustancia.
Al final, mientras los vecinos discuten en la acera, México sigue dentro de la casa negociando con las llaves en la mano.