Washington. El Mando Central de Oriente Medio anunció que los ataques contra objetivos militares iraníes continúan por undécima noche consecutiva, empezando a las 23:00. El objetivo oficial es “seguir degradando” la capacidad de Irán para amenazar el tráfico comercial por el estrecho de Ormuz, esa autopista marítima que ahora parece más disputada que un penal en tiempo de descuento.
Mientras tanto, el conflicto ya lleva meses, miles de muertos y facturas que suben como la espuma, pero el Pentágono sigue insistiendo en que cada bombardeo es solo “un ajuste más”. Imagínense la rutina: cena, serie y a las once de la noche, otro tanda de misiles como si fuera el repique de las campanadas.
Resumen para adultos que ya no esperan finales felices: undécima noche, mismo guion, mismos objetivos y el mismo resultado de siempre. Ormuz sigue siendo el balón, Irán el defensa que no suelta la pelota y Estados Unidos el delantero que patea sin parar mientras el resto del mundo paga la entrada y la gasolina. Otro capítulo de la guerra que no termina ni con silbato final.