Roberto Lazzeri apenas soltó la maleta en la capital estadounidense cuando ya lo invitaron a un festejo de independencia que no es la suya. El 25 de junio, en el National Mall, el diplomático escuchó a Donald Trump presumir una reducción del 66 % en el flujo de fentanilo mientras México recibía el crédito por esa hazaña.
La cooperación impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum también se tradujo en una baja del 35 % en muertes por sobredosis y en la incautación de casi 30 mil armas de fuego. Lazzeri lo resumió como el resultado de una coordinación que funciona sin necesidad de discursos rimbombantes.
Además del fentanilo, Trump mencionó que Norteamérica organizará el Mundial de 2026. El embajador detalló que México aportará seguridad, conectividad y turismo, con una derrama superior a 18 mil millones de pesos, ocupación hotelera del 95 % y un aumento del 5 % en visitantes. Todo eso antes de que empezara la revisión del T-MEC el 1 de julio.
Marcelo Ebrard aclaró que el tratado no se acaba aunque no se firme una prórroga inmediata: puede seguir vigente al menos diez años con evaluaciones periódicas. Lazzeri, por su parte, entregó credenciales ante Mónica Crowley el 24 de junio y prometió defender a la comunidad mexicana y mantener el 85 % del comercio libre de aranceles.
Mientras tanto, el nuevo representante ya aprendió que en Washington hasta celebrar la independencia de otro país forma parte del trabajo diario.