Bogotá. Tras perder por menos de un punto porcentual frente al abogado millonario Abelardo de la Espriella, alias “El Tigre”, el candidato izquierdista Iván Cepeda salió a pedir calma a sus seguidores como quien intenta apagar un incendio con un vaso de agua tibia. Miles de personas salieron a las calles de Bogotá y Cali a protestar el triunfo del ultraderechista respaldado por Donald Trump, quemando banderas de Estados Unidos como si estuvieran asando arepas en una parrilla electoral.
De la Espriella, de 47 años y con más plata que sentido común, prometió “destripar el cáncer de la izquierda” y, en plena celebración en Barranquilla, le soltó a Cepeda: “Doctor, ya sabe lo duro que muerde el tigre… y todavía puede morder más fuerte”. Cepeda, de 63 años e hijo del líder comunista Manuel Cepeda asesinado en 1994, respondió sin titubear: “Que no nos amenace. Ya hemos derrotado a gobiernos autoritarios, políticos violentos y hasta a tigres de cartón. Sus rugidos no nos asustan”.
El nuevo presidente electo, que gobernará desde el 7 de agosto hasta 2030, promete mano dura contra el crimen y el narcotráfico, acusando al actual mandatario Gustavo Petro de ser “jefe de la mafia”. Mientras tanto, en las calles, jóvenes defienden los programas sociales de Petro y temen que la llegada del Tigre convierta el acuerdo de paz con las FARC en un simple recuerdo de cuando Colombia intentó dejar de matarse por unos años.
Expertos advierten que la polarización podría llevar al país “al borde del abismo”. Cepeda, por su parte, solo reconocerá los resultados tras el escrutinio final. De la Espriella ya prepara su gabinete: un zoológico entero de dientes afilados. Colombia, entre tanto, sigue esperando que el tigre no se confunda y termine mordiéndose la cola… otra vez.