México inició su tercera aventura mundialista 2026 con dos triunfos que convirtieron al Grupo A en un desfile de errores ajenos y atajadas heroicas. Sudáfrica y Corea del Sur quedaron como telón de fondo mientras el equipo de Javier Aguirre consolidaba el liderato y la ansiada localía en el Estadio Azteca.
El primer partido ante Sudáfrica sirvió para confirmar que ganar sigue siendo el único idioma que entiende el marcador. Luis Romo capitalizó un despiste monumental del portero coreano Kim Seung en la segunda jornada, sellando el segundo triunfo. La decisión de Aguirre de alinear un once más compacto, con Romo y Lira reforzando el centro del campo, transformó la media cancha en una zona de contención digna de una aduana suiza. El Tala Rangel, entre tanto, respondió con una atajada de último minuto que dejó a los coreanos preguntándose si el balón tenía visa de entrada.
La solidez defensiva del Tri ha sido tan evidente que los ataques rivales parecen excursiones turísticas canceladas por mal tiempo. Contra una República Checa que llegó vía penales, el debate sobre la alineación ideal se volvió más entretenido que el propio partido. La posible titularidad de Raúl Rangel sobre Memo Ochoa y la discusión entre mediocampistas defensivos o creativos generaron teorías conspirativas más elaboradas que un guion de ciencia ficción.
Aguirre mantiene el control mientras México afina detalles para un tercer encuentro que, de repetirse la historia, terminará con el grupo en bandeja de plata. El Azteca, por su parte, sigue siendo el lugar donde los rivales llegan ilusionados y se marchan con factura de peaje incluida.