Durante el Mundial de Francia 1998, la Selección Mexicana demostró que hasta el más inocente gesto puede convertirse en un escándalo internacional cuando las cámaras están presentes. Martha Figueroa, entonces reportera de TV Azteca, grabó a Óscar “Conejo” Pérez y Duilio Davino descendiendo de un camión tomados de la mano y bromeando frente a la Torre Eiffel, rodeados por decenas de fotógrafos.
La nota, presentada como una cápsula ligera dentro de un bloque de curiosidades, provocó una reacción inmediata del equipo nacional. Manola Puente, vocera de la selección, consideró que el material insinuaba algo que nunca existió y elevó la queja hasta convertirla en una medida disciplinaria. Al día siguiente, el equipo decidió restringir el acceso de TV Azteca a su concentración durante todo el torneo.
El veto afectó principalmente a André Marín, quien perdió su condición de consentido entre los jugadores. Mientras tanto, Figueroa continuó cubriendo sin problemas la concentración de Brasil, donde Ronaldo y Roberto Carlos ofrecían material más seguro. La selección incluso envió un video con Jorge Campos y Luis Hernández expresando su desacuerdo con la difusión del material.
El episodio reveló cómo una broma pública frente a cien cámaras puede transformarse en un conflicto diplomático futbolístico. La medida, aunque severa, permitió que el equipo mantuviera el control absoluto sobre su imagen durante el resto del Mundial.