El portero mexicano Guillermo Ochoa decidió colgar los guantes tras el Mundial de 2026, pero su teléfono no dejó de sonar. Según su representante Jorge Berlanga, varios clubes intentaron convencerlo de seguir jugando a los 41 años, una edad en la que muchos ya prefieren el sillón y el control remoto antes que los guantes embarrados.
Berlanga reveló en una entrevista que ofertas llegaron desde Sudamérica y hasta Chipre, donde algunos directivos parecían creer que Ochoa todavía podía volar entre los postes como en sus mejores tiempos. La más llamativa surgió de la MLS, un destino que siempre rondó su nombre sin concretarse nunca. Pese al atractivo, el arquero priorizó su retiro y la decisión familiar ya tomada.
A lo largo de su trayectoria, Ochoa nunca eligió equipo por el dinero. Rechazó propuestas millonarias cuando brillaba en el Club América para cumplir su sueño europeo. El caso más recordado fue el fallido fichaje por el Paris Saint-Germain en 2011, que se derrumbó por el caso de clembuterol. También estuvo cerca del Napoli de Carlo Ancelotti, del Benfica en 2014 y de equipos ingleses y españoles. Ninguno cuajó.
Su lealtad al América fue total. Nunca vistió otra camiseta de la Liga MX pese a tentadoras ofertas locales. Con seis mundiales en el currículum, Ochoa cerró su etapa como uno de los porteros más codiciados del continente, aunque prefirió el final limpio antes que otra aventura.
El guardameta deja un legado de consistencia y oportunidades perdidas que hoy suenan a anécdotas de bar, pero que marcaron una carrera donde la fidelidad pesó más que cualquier contrato.