Guillermo Ochoa cerró su ciclo con la selección mexicana en el Estadio Ciudad de México con una escena digna de drama futbolero: arrodillado, besando el poste y derramando lágrimas tras sumar nueve puntos en la fase de grupos, el mejor registro del Tri en dieciocho mundiales.
El portero recibió el Legacy Patch de la FIFA, distinción que comparte con Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Luka Modric. Circuló la duda de si lo obtendría por haber jugado solo en cuatro de sus seis convocatorias, pero la federación internacional resolvió a su favor y lo colocó entre los grandes del deporte.
México venció 3-0 a República Checa y terminó primero del Grupo A. Javier Aguirre dirigirá el 30 de junio contra uno de los mejores terceros. Sudáfrica avanzó por primera vez en cuatro apariciones al ganar 1-0 a Corea del Sur, mientras República Checa cerró con un punto. Al final del partido, Ochoa recorrió su portería, acarició el césped y se hincó. Sus compañeros lo rodearon y lo cargaron en hombros ante el público del Azteca.
En videos difundidos por la selección, el portero afirmó que se iba con la cabeza en alto y vacío tras entregar todo por la playera. Describió a la selección como su brújula desde los Juegos Olímpicos de 2004 hasta este sexto Mundial. Reconoció el apoyo de la afición y aseguró que siempre intentó dejar la bandera de México en alto.
El momento mezcló nostalgia con un detalle absurdo: un parche bordado que convirtió al portero en figura de museo antes de que el silbato final sonara.