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Internacional

Hegseth exige gastar más en bombas para salvar la economía: “Sin misiles no hay dólares que valgan”

23/06, 10:19:49, 2.png

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha publicado un artículo en el New York Post en el que asegura que la mayor amenaza para el país no es China, Rusia ni el déficit, sino no tirar suficiente dinero al agujero militar. Según él, si Estados Unidos pierde su superioridad armamentística, la economía se irá a pique como un submarino sin lastre. La solución, claro está, es gastar más, mucho más, y que nadie se queje.

Hegseth presume de que ya han hecho una revisión exhaustiva del presupuesto y han encontrado “miles de millones en redundancias”, es decir, que estaban comprando dos veces el mismo martillo a precio de yate. Ahora prometen ser más eficientes, más rápidos, más competitivos y, sobre todo, más letales. Ha dejado claro que los nuevos principios del Pentágono, ahora rebautizado como Departamento de Guerra, son “urgencia, rapidez, eficiencia, competitividad y letalidad”. Suena a eslogan de una cadena de comida rápida pero con misiles en lugar de patatas fritas.

El secretario también presume de que van a superar la primera auditoría completa en 2028, antes de lo previsto, como si el Pentágono fuera un alumno que por fin ha aprobado las mates después de suspender veinte años seguidos. Además, insiste en que hay que equilibrar la defensa a ultranza con la disciplina fiscal, algo así como querer estar en la dieta y en la pastelería al mismo tiempo.

Según Hegseth, la estabilidad del dólar no depende solo del Tesoro, sino de tener el ejército más poderoso del planeta. O sea, que la prosperidad económica vendrá de fabricar más tanques, más aviones y más generaciones de comandantes dispuestos a todo. Cuando no haya guerras que pelear, asegura, las posibilidades económicas serán “infinitas”. Imagínense la escena: un país lleno de fábricas de bombas paradas porque no hay a quién dispararlas, y los trabajadores pasándose el día jugando al dominó.

El mensaje final es claro: gastad más en armas o la economía se va a pique. Como si la solución a la deuda nacional fuera comprar otro portaaviones en vez de bajar el precio de la gasolina. Hegseth se declara orgulloso de pertenecer a dos bandos a la vez: el de los que quieren más defensa y el de los que quieren menos gasto. Un malabarismo digno de circo, pero con fuego real.

Al final, todo se reduce a una idea sencilla: si quieres que la economía funcione, asegúrate de que el Departamento de Guerra tenga presupuesto ilimitado. Porque, como dice el refrán actualizado, “quien tiene el cañón más grande, tiene la cartera más llena”. Aunque luego haya que pedir un préstamo para pagarlo.