Raúl Alonso Jiménez convirtió el balón en un misil tepejiano que perforó la meta sudafricana y lo inscribió en la lista de goleadores mundialistas mexicanos, todo bajo la batuta del Vasco Aguirre en el partido inaugural del Mundial 2026 ante Sudáfrica.
El Lobo de Tepeji ingresó como centrodelantero con la misión de celebrar frente a más de ochenta mil almas que llenaron el Estadio Ciudad de México. Tras mantener la ventaja, esperó el instante exacto para desprenderse de su marca y recibir un servicio milimétrico de Roberto Alvarado. Con un cabezazo quirúrgico que dejó sin reacción a Ronwen Williams, Jiménez marcó el segundo tanto y su primer gol en Copas del Mundo.
El delantero, que debutó con el Tricolor el 30 de enero de 2013 y acumula 124 partidos y 46 goles, lució el dorsal 9 que ha llevado durante más de una década. Tras el tanto, las lágrimas brotaron al recordar a su padre, Raúl Jiménez Vega, fallecido meses antes. Apuntó al cielo en señal de dedicatoria mientras era sustituido por Armando González.
El festejo, mezcla de euforia y memoria, convirtió el gol en un acto de cierre generacional que el público mexicano celebró con la misma intensidad que cualquier anotación que cambie la historia de una selección.