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Internacional

Keiko Fujimori gana por los pelos, promete “sanar” el Perú y volver al poder como si nada hubiera pasado: reconciliación con aroma a fujimorismo vintage

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Lima. La hija de Alberto Fujimori, Keiko, se impuso por un suspiro en el balotaje (50,13 % contra 49,86 %) y ya salió a decir que el país necesita “sanar heridas” y que ella liderará la gran reconciliación nacional. O sea, como cuando el que te rompió el jarrón te ofrece pegamento y espera que le des las gracias.

En su primera entrevista tras la victoria, la conservadora de 51 años soltó que su mayor responsabilidad es “un proceso profundo de reconciliación y unidad”. Todo esto mientras el Perú sigue con resaca de ocho presidentes en diez años, criminalidad por las nubes y una estabilidad política que parece un tiovivo averiado. Keiko promete recuperar el orden, devolver la confianza al sector privado y que su equipo sea “factor de credibilidad”. Traducido: que los empresarios dejen de esconder el dinero bajo el colchón.

El regreso del fujimorismo más de dos décadas después de la caída de su padre (fallecido en 2024) divide al país como un partido de fútbol entre hinchas que no se hablan. Unos recuerdan la economía estable y el fin de las guerrillas; otros, las condenas por corrupción y violaciones de derechos humanos. Keiko, sin embargo, se presenta como “muy institucional y respetuosa del estado de derecho”, frase que suena tan creíble como un vendedor de relojes en la calle jurando que son de oro macizo.

Mientras espera que le entreguen las credenciales el 15 de julio y gobierne hasta 2031, la nueva presidenta electa ya habla de sanar heridas como si fuera médico de cabecera de una telenovela. El problema es que muchas de esas heridas todavía tienen el nombre de su apellido.

Al final, Perú se prepara para otro capítulo de la serie familiar donde el guion promete unidad pero el reparto sigue generando más peleas que abrazos. Como diría cualquier abuelo español: “hija, si ganas por un pelo y prometes curar todo, al menos que el pegamento no sea el mismo que usó tu padre”.