La Selección Mexicana cerró la fase de grupos con un logro inédito: tres victorias, cero goles recibidos y paso perfecto rumbo a octavos. Javier Aguirre mantuvo la portería en cero y el equipo demostró solidez defensiva ante un rival que llegó al partido ya con el boleto de regreso en la maleta.
Miroslav Koubek, técnico de Chequia, atribuyó la derrota 3-0 a la altura de la Ciudad de México y a los múltiples vuelos acumulados durante el torneo. El estratega checo aseguró que el aire capitalino exigió demasiado a sus jugadores y que los traslados los dejaron exhaustos, aunque reconoció que México aprovechó los errores rivales con tres goles claros. Según Koubek, su equipo generó oportunidades al inicio pero cometió fallos “tontos” que el conjunto azteca resolvió con precisión. El técnico también descartó renunciar, recordando que tiene contrato y que planea cumplirlo sin importar el resultado.
La eliminación checa llegó tras veinte años de ausencia en un Mundial, y ahora enfrentarán la UEFA Nations League 2026-27 en la Liga A, donde medirán fuerzas contra selecciones de élite. Mientras tanto, México conserva la frescura del plantel y la confianza de haber dominado su grupo sin recibir un solo gol.
Al final, culpar a la atmósfera y a los aviones resulta más sencillo que aceptar que tres goles y una defensa ordenada bastaron para dejar fuera a un equipo que llegó con más millas que ideas.