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Internacional

La Corte Suprema yankee abre la alcancía sin fondo: “¡Que llueva la plata, que la Primera Enmienda lo perdona todo!”

30/06, 16:40:36, 3.png

En un fallo que huele más a billete fresco que a justicia, la Corte Suprema de Estados Unidos, con mayoría conservadora, decidió tumbar el tope que limitaba cuánto pueden coordinar los partidos con sus candidatos en las campañas. Ahora los millonarios podrán inyectar dinero como si estuvieran regando un jardín de dólares, y todo gracias a la sagrada Primera Enmienda, esa que convierte cualquier chequera en “libertad de expresión”.

Los jueces conservadores, seis contra tres, sentenciaron que poner límites es casi un delito contra la Constitución. Trump lo celebró como si le hubieran regalado una tarjeta de crédito ilimitada del Tesoro: “¡Gran victoria para los republicanos y para la Primera Enmienda!”. Mientras tanto, los demócratas, con Schumer a la cabeza, lloran que esto va a convertir las elecciones en una carrera armamentista de chequeras, donde el que tenga más ceros gana.

El fallo llega justo a tiempo para las elecciones de mitad de mandato y, cómo no, favorece sobre todo a los republicanos, que ya dependían de este tipo de coordinación millonaria. JD Vance, que antes de ser vicepresidente ya había intentado tumbar la norma, ahora puede sonreír como quien acaba de ganar la lotería sin comprar el billete.

Los que defendían el tope decían que servía para evitar que los candidatos terminen comprados como chorizos en el supermercado. Ahora, sin límite, todo el mundo podrá ser comprado al por mayor. Es como si en una fiesta familiar el tío rico pudiera decidir quién habla y quién se calla, solo porque paga la cuenta del open bar.

En resumen, la Corte Suprema convirtió las campañas en un casino sin techo de apuestas: gana el que más ficha tenga y la Primera Enmienda es la excusa perfecta para que nadie se queje. Una jugada tan limpia como intentar comprar un político con billetes marcados y que nadie se dé cuenta.