Inglaterra alcanzó los octavos de final del Mundial 2026 tras una remontada que los dejó exhaustos y ahora debe enfrentar al Estadio Ciudad de México, donde la altitud, el público y cuatro décadas de historia parecen alinearse contra ellos. Los jugadores ingleses ya admiten que el duelo del 5 de julio será uno de los más complicados del torneo, como si el simple hecho de subir dos mil doscientos cuarenta metros convirtiera el partido en una expedición de rescate.
El capitán Harry Kane señaló que México en casa resulta tan grande como se pueda imaginar y que el ambiente será increíblemente duro por muchas razones distintas. Anthony Gordon añadió que se trata de una atmósfera única en la vida y que el equipo debe estar listo. Roy Keane recordó que desde 2013 el Tricolor no pierde en ese estadio, dato que los ingleses repiten como si fuera una advertencia meteorológica.
Los antecedentes complican aún más el panorama. En Qatar 2022 y Rusia 2018 las sedes estaban casi al nivel del mar. En Brasil 2014 las ciudades rondaban los ochocientos metros y en Sudáfrica 2010 el partido contra Alemania se jugó a mil cuatrocientos. Ahora el salto es mayor. La última vez que Inglaterra pisó el Azteca fue en 1986, cuando Argentina los eliminó con la mano de Maradona y el gol del barrilete cósmico.
El equipo de Thomas Tuchel llega advertido de que la presión mexicana no se mide en decibelios sino en kilómetros de oxígeno. Mientras tanto, México mantiene su récord intacto y la afición lista para convertir cada balón en un problema adicional. Inglaterra sabe que para ser campeón debe superar pruebas complicadas. El Azteca simplemente les recuerda que ya pasó la fecha de pago.