El presidente francés Emmanuel Macron apareció este lunes en Burdeos para animar a los bomberos que luchan contra el megaincendio más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Ya se han quemado 42.000 hectáreas —el doble de Buenos Aires— y han evacuado a 220.000 personas como si estuviera en marcha una mudanza masiva ordenada por el propio cambio climático. Otros fuegos siguen activos en Córcega y los Alpes, y el ministro del Interior ya avisó que el verano va a ser “muy complicado”, frase que en boca de un político siempre suena a “prepárense para el desastre total”.
Macron, desde la sala de crisis, soltó la perla del día: “Las semanas que vienen serán duras y tenemos que aguantar”. Traducción libre: “No hay aire acondicionado que valga, así que suden y callen”. El mandatario también anunció que habrá que “reconstruir un bosque diferente” para adaptarlo al cambio climático, la presión turística y la sequía que lleva meses convirtiendo Europa en un asador gigante. O sea, en vez de pinos normales, ahora plantarán algo resistente al calor, al turismo masivo y a los selfies de los que huyen del fuego.
Desde enero ya van 116.000 hectáreas calcinadas en Francia. La vegetación está tan seca que cualquier chispa parece invitación a una barbacoa nacional. Macron, que deja el poder en 2027, pidió “mantenerse unidos”, como si la unidad bastara para apagar llamas que suben más rápido que las facturas de la luz.
Mientras tanto, la ecologista Marine Tondelier exigió una reunión de emergencia con todos los partidos porque esto ya no es un verano cualquiera, sino “un verano de inflexión”. En la práctica, parece que la inflexión es que Francia se está convirtiendo en un país donde el verano ya no es para vacaciones, sino para evacuaciones y reconstrucciones exprés.
Resumen de la jugada: Macron visita el infierno, promete un bosque a prueba de futuro y pide unidad mientras el país se tuesta. Porque, total, cuando el bosque arde, lo importante no es evitar el fuego, sino replantarlo con mejor estética para Instagram.
¡Viva el verano… con extintor de cortesía!