La líder opositora María Corina Machado soltó ayer un vídeo desde Panamá acusando al gobierno de Delcy Rodríguez de impedirle volver a Venezuela para llorar con los damnificados. Según ella, cerraron el espacio aéreo comercial solo para que no aterrice, como si su presencia fuera más peligrosa que otro temblor de 4.6. Después lo reabrieron a regañadientes, pero amenazaron a cualquiera que le compre un billete.
El aeropuerto de Maiquetía sigue medio en ruinas por los seísmos, aunque ya deja pasar vuelos humanitarios. Valencia y Maracaibo operan para el resto del mundo, pero Machado asegura que para ella siguen poniendo candados. “Estoy lista y cerca, haré lo que sea para meterme”, escribió con tono de quien intenta colarse en una fiesta sin invitación.
En Washington hay quien le ha pedido que se quede quietecita un poco más, porque su regreso está generando más dolores de cabeza que los propios temblores. Machado ya llamó a la Casa Blanca, al Departamento de Estado y al Congreso buscando que le abran la puerta trasera.
En plan MAD adulto: imagínate a María Corina disfrazada de mensajera del Nobel de la Paz, con la medalla colgando como un llavero, intentando aterrizar en Maiquetía mientras el gobierno le grita desde la torre de control “¡ni lo sueñes, que esto ya está bastante movido!”. Los aeropuertos funcionan para perros de rescate y bolsas mortuorias, pero para ella no hay hueco ni en clase turista.
El resultado es una opositora en la puerta del país temblando, un gobierno que cierra el cielo como cortina metálica y Washington pidiendo paciencia mientras los escombros siguen calientes. ¡Feliz regreso negado, que os den con el pasaporte!