El pato Merlín, ese ave capitalina que conquistó el Mundial 2026 con su playera tricolor y zapatitos diminutos, ahora enfrenta una disputa por su imagen que parece sacada de un episodio de comedia absurda. El IMPI revisa varias solicitudes de registro, incluida una de David Sides Fuentes desde Mérida, quien presentó su versión del pato con Quetzalcóatl y Calendario Azteca apenas días antes que la familia Gómez.
Karla Ivette Gómez, madre soltera y dueña original del personaje, solicitó la marca para diez años tras reunirse con Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. La presidenta respaldó abiertamente a la familia y calificó como abuso que terceros intenten apropiarse de la mascota. El IMPI confirmó que analiza expedientes 3643308 y tres solicitudes adicionales de Rosa María Hernández Flores, pero resolverá conforme a la ley sin favorecer oportunistas.
El pato se volvió viral el 11 de junio tras el triunfo de México sobre Sudáfrica, cuando videos de Merlín caminando por Paseo de la Reforma acumularon millones de vistas. Empresas ya contactaron a los Gómez, quienes solo contemplan colaborar con Corporativo Pascual por ser mexicana. Sheinbaum enfatizó que no es justo que alguien registre al pato como marca ajena, y el gobierno apoya los trámites para proteger los derechos legítimos.
Al final, Merlín sigue caminando con su suerte intacta mientras los pretendientes de último minuto descubren que los patos también tienen memoria y aliados en Palacio Nacional.