La Selección Mexicana atraviesa un momento defensivo tan sólido que parece haber firmado un pacto secreto con el balón para que no se acerque al arco. Tras el 2-0 ante Ecuador en los dieciseisavos del Mundial 2026, el Tri suma cuatro partidos consecutivos sin recibir gol y ya acumula más de 360 minutos mundialistas sin que el marcador en contra se mueva.
Javier Aguirre ha construido una muralla que incluye a Raúl Rangel como figura principal, respaldado por una línea que no perdona errores. El equipo venció a Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia en fase de grupos, y ahora repitió la hazaña contra Ecuador. Lo más llamativo es que México no recibe goles en primeros tiempos desde Sudáfrica 2010, cuando Argentina marcó en octavos. La última anotación en contra llegó en Qatar 2022 ante los mismos argentinos. Desde entonces, el arco ha permanecido cerrado contra Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Chequia y Ecuador.
Aguirre destaca la comunión entre jugadores y aficionados como clave del rendimiento colectivo. El estratega insiste en que los resultados grupales potencian lo individual, y el equipo lo demuestra manteniendo el equilibrio en todas las líneas. Ahora México espera al ganador entre Inglaterra y República Democrática del Congo para definir su rival en octavos, programado nuevamente en el Estadio Ciudad de México.
La afición observa este momento con la calma de quien ve a su equipo jugar con orden y convicción. El sueño de superar el famoso quinto partido ya no parece tan lejano cuando la defensa actúa como si el arco fuera territorio prohibido. El Tri sigue escribiendo páginas que ilusionan sin necesidad de milagros de último minuto.