El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, aseguró que espera avances en reglas de origen y normas laborales y ambientales antes de que termine el año, durante la tercera ronda de revisiones del T-MEC que comenzó esta semana con México y Canadá. El funcionario compareció ante el Senado y luego viajó al país, donde las mesas técnicas ya trabajan en los detalles mientras el presidente Trump insiste en que el acuerdo necesita revisiones anuales en lugar de la extensión de 16 años que propusieron México y Canadá.
Trump, quien renegoció el tratado en su primer mandato, ha expresado dudas sobre renovarlo por completo y prefiere chequeos frecuentes para resolver pendientes. Greer se mostró optimista sobre los tiempos, aunque tanto el gobierno mexicano como sectores empresariales de los tres países han rechazado el esquema anual por considerarlo inestable para el comercio. La postura mexicana ha sido clara: mantener certidumbre sin sacrificar lo ya logrado.
La misma jornada, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que recibirá al embajador estadounidense este jueves en Palacio Nacional. Greer había mencionado posibles aranceles a 60 países por trabajo forzoso, pero Sheinbaum pidió esperar y aclaró que cualquier medida correspondería a la sección 301, distinta de las ya aplicadas. El cruce de mensajes muestra a México avanzando en lo técnico mientras responde con serenidad a las declaraciones públicas.
Al final, las revisiones del T-MEC parecen más un ejercicio de paciencia que de drama, donde un lado pide cambios constantes y el otro sigue trabajando sin perder el rumbo ni el control de la agenda comercial.