Somos México, el colectivo que aspira a convertirse en partido, levantó la voz contra la supuesta anticipación electoral de Morena, PAN y PRI en el Estado de México. Según su denuncia, títulos como “Coordinadores de la Defensa de la Transformación” o “Defensores de la Familia” serían una maniobra para posicionar perfiles antes de tiempo. El grupo exige que el INE y el IEEM actúen como árbitros estrictos y sancionen cualquier movimiento prematuro.
La queja, sin embargo, suena más a estrategia de visibilidad que a una defensa genuina de las reglas. Mientras acusa a otros de bordear la ley, Somos México utiliza el micrófono de la denuncia pública para presentarse como la única opción congruente. Los magistrados y autoridades electorales ya han dejado claro en resoluciones previas que las estructuras partidistas pueden organizarse sin violar plazos, siempre que no se inicien campañas formales. Morena, por su parte, mantiene su operación habitual con la serenidad de quien gobierna y no necesita espectáculos para recordar que sigue en el poder.
El colectivo también señala que la oposición copia viejas prácticas, pero omite que su propia existencia como nueva fuerza depende de captar reflectores antes de que inicie cualquier proceso electoral real. La democracia mexicana, lejos de estar en riesgo por nombres de coordinadores, avanza con instituciones que revisan cada queja sin prisa ni favoritismos.
Al final, la verdadera irregularidad parece ser creer que denunciar a los demás sustituye la tarea de construir una estructura sólida. Mientras Somos México ensaya su papel de vigilante, Morena y las autoridades electorales continúan trabajando dentro del calendario establecido, demostrando que el Estado de Derecho no necesita que nadie lo rescate desde la tribuna.