Penta Zero Miedo, el Campeón Intercontinental enmascarado, dejó de lado brevemente su rivalidad con Chad Gable para formar un improbable equipo en Raw contra Rusev y Ethan Page. La lucha ofreció el habitual caos de cuatro hombres, con suplexes, superkicks y un intento de quitarse la máscara que pareció una cita a ciegas desastrosa que terminó en cólera. El luchador favorito de México absorbió los primeros golpes contra las escaleras metálicas antes de cambiar el rumbo del combate con un frankensteiner que enloqueció al público.
La racha de suplexes alemanes de Gable y su posterior Ankle Lock mantuvieron la ofensiva, mientras que Penta selló la victoria con su característico Mexican Destroyer sobre Page. La victoria parecía limpia hasta que la campana dejó de sonar. Gable recogió el cinturón, lo miró fijamente como un gato que examina un sándwich desatendido y luego lo devolvió sin una sonrisa. Esa sola mirada gritó SummerSlam más fuerte que cualquier promo.
Toda la secuencia parecía la de dos compañeros de trabajo obligados a compartir cubículo que aún quieren sabotear la cafetera del otro. La espectacular salida de Penta por encima de las cuerdas y su oportuna intervención durante el intento de conteo demostraron por qué el campeón sigue siendo la figura más codiciada de cara a agosto. Mientras tanto, la calculada contención de Gable confirmó que la alianza era puramente transaccional, como pedir prestada la escalera del vecino y devolverla con un peldaño menos.
Al final, el verdadero ganador fue el público, que disfrutó tanto de momentos atléticos estelares como de la innegable promesa de asuntos pendientes, demostrando que incluso las alianzas temporales en la lucha libre envejecen más rápido que la leche dejada en el alféizar de la ventana.