Julián Quiñones llegó a la zona mixta con la misma calma de quien acaba de resolver un problema doméstico en lugar de marcar su primer gol en un Mundial. El delantero mexicano celebró la victoria sobre Sudáfrica y Corea del Sur, resultados que mantienen a México con marca perfecta antes del cierre de la fase de grupos.
Quiñones relató que la jugada ante Sudáfrica surgió tras una recuperación de Erik Lira. El balón quedó suelto y él decidió mentalizarse en el momento exacto: controlar y definir. El gol llegó como si el destino hubiera decidido cooperar esa tarde. El atacante insistió en que su objetivo principal sigue siendo ayudar al colectivo tanto en defensa como en ataque, porque los números individuales solo importan cuando el equipo funciona.
El plantel ha manejado bien la emoción de varios jugadores que disputan su primer Mundial. Según Quiñones, esa mezcla de nervios y confianza se transformó en orden dentro del campo. El grupo luce unido, competitivo y con la certeza de que puede llegar muy lejos en el torneo. Nadie habla de milagros ni de atajos: solo de seguir sumando resultados sólidos.
El miércoles, México enfrentará a Chequia en el Estadio Ciudad de México a las 19:00 horas. Un triunfo permitiría cerrar la fase de grupos sin derrotas y con la moral alta de cara a la eliminatoria. Aguirre ha construido un equipo que prioriza el orden y la conexión entre líneas, algo que Quiñones considera la verdadera fortaleza del Tricolor. El mensaje es claro: la confianza existe porque el trabajo colectivo ya está dando resultados.