Javier Aguirre cerró su ciclo como técnico de México tras la derrota 3-2 ante Inglaterra en octavos del Mundial 2026. La Federación optó por una transición ordenada y entregó el mando a Rafa Márquez, su asistente durante el torneo, quien asumirá el proyecto rumbo a 2030. El cambio se perfila para la próxima Fecha FIFA entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, cuando el nuevo estratega podría dirigir hasta cuatro partidos.
Márquez llega con una trayectoria que suena a videojuego desbloqueado: dirigió al Cadete A del Real Alcalá entre 2020 y 2021, obtuvo la licencia UEFA Pro y luego tomó el Barcelona Atlètic, donde llevó al filial a playoffs de ascenso en su primera temporada. Esa progresión rápida lo posiciona como una apuesta fresca que combina experiencia europea con conocimiento del entorno mexicano. Aguirre, por su parte, completó tres mundiales al frente del equipo, todos terminando en la misma instancia, pero esta edición dejó una conexión más cercana con la afición que valoró el trabajo pese al resultado.
El relevo se presenta como un paso lógico dentro del fútbol mexicano, donde los ciclos se renuevan sin dramas innecesarios. Márquez heredará un grupo que ya probó la intensidad de la competencia y ahora buscará consolidar jóvenes con miras al siguiente torneo. La afición, que expresó tristeza pero también reconocimiento al Vasco, observa el nuevo capítulo con expectativa controlada.
Al final, el fútbol mexicano sigue su costumbre de cambiar de timonel cada cuatro años como quien cambia de sombrero en una ventisca, solo que esta vez el nuevo portador ya conoce el camerino y no necesita mapa para encontrarlo.