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Internacional

¡Rubio espera a Xi Jinping como si fuera el cuñado que viene a pedir fiado al país yanqui!

22/07, 13:40:08, 4.png

¡Qué numerito más disparatado, público sin vergüenza! El secretario de Estado yanqui Marco Rubio sale a la prensa en Manila con cara de quien acaba de ganar la lotería y anuncia que la visita del presidente chino Xi Jinping a Washington en septiembre será “muy positiva”. Claro, como si fueran dos compadres que se van a tomar un ron después de pelearse por el control remoto. La Casa Blanca ya da por hecha la cita, aunque nadie la ha confirmado todavía, y Rubio insiste en que ambos países “tendrán que trabajar en sus diferencias significativas”. ¿Diferencias? Más bien parecen las broncas de una pareja que discute quién paga la luz mientras se tiran misiles verbales por el mar de China Meridional.

Trump, que ya viajó a Pekín en mayo y presume de su “buena relación” con Xi como si fueran socios de billar, se las arregla para acusar a China de meter las manos en las elecciones yanquis justo antes de que el invitado llegue. Pekín lo niega todo, como quien dice que el perro se comió la papeleta. Mientras tanto, Rubio y el ministro Wang Yi se reunieron al margen de una cumbre y hablaron “extensamente” sobre el tema, seguramente con la misma seriedad que dos vecinos discutiendo quién riega las plantas del patio común.

El resultado es un teatro del absurdo donde el rival geopolítico más grande del planeta es recibido con alfombra roja y sonrisas de plástico, aunque el mar de China siga siendo un campo de minas diplomáticas. Rubio promete que todo saldrá bien, como si estuviera vendiendo un plan de pensiones que nadie va a cobrar. Xi llegará en septiembre, Trump le dará palmadas en la espalda y los dos se tomarán fotos como si fueran los mejores amigos del mundo, mientras el resto del planeta se pregunta si esta “visita muy positiva” terminará en un abrazo o en otra pelea por el control del garaje global.

¡Qué nivel de disparate, señores! Un encuentro que promete más relleno que una telenovela de las 8 pero sin final feliz y con la cuenta de la luz subiendo por el simple hecho de que dos potencias no se aguantan ni en foto. ¡El espectáculo diplomático continúa!