La selección japonesa demostró una vez más que su fama de orden no es solo un estereotipo de caricatura. Tras vencer 4-0 a Túnez en el Estadio Monterrey, los jugadores y el cuerpo técnico recogieron cada prenda, envoltorio y resto de cinta antes de partir hacia Dallas, donde enfrentarán a Suecia. En el vestidor dejaron un mensaje escrito en español junto al dibujo de su bandera: “Muchas gracias. Samurai Blue”.
El gesto, ya habitual en sus giras mundialistas, fue celebrado en redes y por los organizadores del torneo. La delegación nipona había sido recibida en Monterrey con música regional, sombreros típicos y el apoyo de la afición local, algo que el técnico Hajime Moriyasu agradeció en conferencia de prensa. El partido, además, marcó el número mil en la historia de los Mundiales.
En la cancha, Japón no necesitó limpieza extra. Daichi Kamada abrió el marcador al minuto cuatro, Ayase Ueda amplió la ventaja antes del medio tiempo, Junya Ito anotó el tercero y Ueda completó su doblete al 83. El resultado dejó a los asiáticos con cuatro puntos en la cima del Grupo F junto a Países Bajos, mientras Túnez quedó eliminado.
La costumbre japonesa de mantener todo impecable, desde las escuelas hasta los estadios, contrastó con la imagen habitual de vestidores después de cualquier evento deportivo. Los aficionados locales, que llenaron las gradas con porras desde el himno, recibieron un agradecimiento inesperado que convirtió la salida del equipo en un momento de cortesía internacional poco común.
El detalle reforzó la buena relación entre la ciudad y la delegación asiática, recordando que en el fútbol también existen formas de dejar huella sin ensuciar el suelo.