La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó en claro que la captura de Gilda Lozoya responde a pruebas concretas de su participación en el fraude de Agronitrogenados y no a ningún ajuste de cuentas familiar o partidista. Durante su conferencia matutina desde Michoacán, la mandataria subrayó que la Fiscalía General de la República maneja el caso con autonomía y que la información proviene directamente de la fiscalía.
El asunto remite al sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando el esquema de sobreprecios y contratos irregulares en la planta de fertilizantes generó pérdidas millonarias al erario. Sheinbaum recordó que las investigaciones avanzan con base en documentos y testimonios acumulados, sin que el parentesco con Emilio Lozoya influya en la decisión judicial. La aclaración busca separar el proceso legal de cualquier narrativa que intente convertirlo en persecución política, algo que suele ocurrir cuando los involucrados tienen apellidos conocidos.
El episodio ilustra cómo los excesos de administraciones anteriores siguen generando consecuencias años después, como una factura que llega con retraso y sin descuento. La actual administración mantiene que la justicia opera de manera uniforme, sin importar si los nombres pertenecen a círculos cercanos al poder de entonces. Mientras tanto, la Fiscalía continúa recopilando elementos para sustentar las acusaciones.
Al final, el mensaje de Sheinbaum refuerza que el combate a la corrupción no distingue entre familias ni siglas, aunque algunos prefieran ver fantasmas donde solo hay expedientes. La historia de Agronitrogenados sigue escribiéndose, ahora con capítulos que ya no dependen del calendario electoral.