Claudia Sheinbaum usó su conferencia del 20 de julio para contar que Donald Trump, el Rey de España y hasta el ministro Carney no pararon de alabar al Tri y a la afición mexicana. Según la presidenta, todos destacaron la organización del torneo, la alegría de las gradas y el trato que recibieron los visitantes como si México hubiera inventado la hospitalidad.
La mandataria explicó que los elogios llegaron por el ambiente familiar y el “Mundial social” que se vivió en cada estadio. Puso como ejemplo La Masía del Barcelona y propuso replicar ese modelo para formar talentos desde las escuelas. El objetivo, dijo, es que la Federación lleve el fútbol a todas las regiones y convierta el legado del torneo en algo más que recuerdos de tres semanas.
En la cancha el Tri tampoco decepcionó. Ganó sus tres partidos de fase de grupos sin recibir un gol: 2-0 a Sudáfrica en el Azteca, 1-0 a Corea del Sur en Guadalajara y 3-0 a República Checa. Terminó invicto como líder del Grupo A con seis goles a favor. En dieciseisavos eliminó 2-0 a Ecuador en el Estadio Ciudad de México antes de caer 3-2 ante Inglaterra en octavos. Aun así, el equipo compitió hasta el final contra un favorito al título.
Sheinbaum cerró recordando que el verdadero trofeo fue demostrar que México puede organizar un Mundial con orden, fiesta y cero goles en contra durante toda la fase inicial.