Resulta que en Estados Unidos la gente está más fría que una cerveza en nevera de político en campaña: apenas uno de cada tres apoya la pelea contra Irán, la cifra más baja desde que empezó el numerito. La mayoría dice que Trump no ha explicado ni con dibujitos qué demonios persigue en ese conflicto, que ya parece una telenovela de capítulos interminables.
El republicano ha ido cambiando los objetivos como si estuviera eligiendo qué pedir en el menú: primero derrocar a los líderes iraníes, luego quitarles los misiles, después impedir la bomba nuclear… Al final parece que ni él mismo se acuerda de la lista de la compra. Un 69 % de los encuestados, incluyendo cuatro de cada diez de su propio partido, opina que el presidente no ha dejado claro ni una sola meta. La portavoz de la Casa Blanca salió a decir que las encuestas no importan porque “lo que cuenta es tener un comandante que tome decisiones audaces”. Traducción: “No me molesten con números, que yo sigo mandando misiles”.
Mientras tanto, la gasolina ha subido hasta los cuatro dólares el galón, dejando a los conductores más pobres que ratón de iglesia. La guerra, que Trump prometió que duraría entre cuatro y cinco semanas, ya parece el capítulo 87 de una serie que nadie pidió. Comparada con Irak (70 % de apoyo al principio) o Afganistán (casi 90 %), esta pelea parece un fracaso de taquilla.
Y lo peor para los republicanos: las elecciones de mitad de mandato se acercan y los independientes prefieren a los demócratas por goleada. Trump, que durante la campaña juró mantener al país fuera de líos largos, ahora tiene que explicar por qué esto se está pareciendo más a Vietnam que a un paseo por el parque.
Moral de la historia: cuando cambias de objetivo más veces que de corbata y la gente te dice que ni siquiera sabe por qué pelea, lo único que sube es el precio de la gasolina y el nivel de cabreo general. Porque al final, el que termina pagando la cuenta, tanto en dólares como en paciencia, siempre es el mismo ciudadano que solo quería ver el partido de fútbol en paz.