Ginebra y Ciudad de México. Mientras el mundo se cae a pedazos, Suiza y México decidieron festejar el Día Nacional helvético y los 80 años de relaciones como si nada. El embajador Pietro Piffaretti soltó la bomba: México ya es el socio principal de Suiza en toda América Latina. Traducción castiza: más de 600 empresas suizas instaladas en territorio mexicano, 60 mil empleos directos y más de 5 mil millones de francos suizos en inversión. O sea, que los relojes, el chocolate y los bancos suizos ya tienen sucursal en el barrio.
Como regalo de aniversario, anunciaron la visita oficial del presidente suizo Guy Parmelin con una comitiva de empresarios que bajará a México como quien va de compras al tianguis. Pero lo más surrealista es el numerito de “potencia protectora”: Suiza representa los intereses de México en Ecuador, y México hace lo mismo por Suiza en no sé dónde. Imagínate la escena: un diplomático mexicano en algún país lejano defendiendo los intereses suizos mientras come tacos y el otro lado exige que le guarden el oro en la caja fuerte.
La subsecretaria María Teresa Mercado alabó la diplomacia suiza como si fuera la única que todavía cree en el diálogo y el multilateralismo. Mientras tanto, ambos países ya trabajan en modernizar el tratado de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio para que las pymes, la innovación y la sostenibilidad sigan generando ganancias… y empleos que alguien tendrá que explicar en la próxima negociación salarial.
Resumen del numerito diplomático: Suiza presume de México como su mejor cliente latinoamericano, México presume de neutralidad suiza, y los dos se prestan embajadas como si fueran llaves de coche para ir a resolver broncas ajenas. ¡Felices 80 años de amistad con sabor a queso gruyere y tequila!